Todas las mujeres deberian seguir el ejemplo de esta viuda, que en vez de desesperarse se ha agenciado este consolador, que le proporciona gran placer y al que no tiene que aguantar cuando termina.
Pobre mujer, desde que murio su marido no tiene quien le arrasque el conejo cuando le pica, y ahora tiene que andar buscando soluciones de emergencia cuando le entra el calenton.